Aceptar la amargura y aprender a trascenderla

Decimos que una persona “está amargada” cuando lleva consigo una lente muy peculiar para ver las cosas: algo está mal siempre, los pensamientos pesimistas son recurrentes y pueden desencadenar comentarios y negativas hacía situaciones en específico o hacía las personas que lo rodea, aislándolo poco a poco de amigos, familiares o compañeros. La amargura no es meramente una emoción, si un estado caracterizado por emociones aversivas, pensamientos pesimistas, creencias derrotistas y niveles de resentimiento incrementados. La amargura como cualquier otro estado no aparece repentinamente, si no que va dándose de forma gradual y paulatina. Las causas pueden ser muchas, sin embargo, el proceso es similar: una situación percibida como negativa, injusta o dolorosa no es procesada y regulada en el momento indicado, lo cuál genera que con el paso del tiempo vaya convirtiéndose en un estado mental-emocional que afecta lo que pensamos, hacemos y el como nos relacionamos con otros.

Sin duda alguna vivir “amargadamente” o convivir con alguien “amargado” no será nada cómodo o agradable, por lo tanto, ¿Cómo podemos trascender ese estado pesimista, negativo y derrotista? ¿Cómo generar un cambio de mentalidad hacía las situaciones que nos rodean y así trascender el estado de la amargura y alcanzar el estado de la plenitud?

El primer paso es descubrir que radica en nosotros la decisión de cambiar nuestra perspectiva de la vida. Sabemos que al inicio puede ser abrumador, pero estaremos ahí para acompañarte. Si quieres conocer más sobre este y otros temas, regístrate.

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